miércoles, 10 de septiembre de 2008

RODRÍGUEZ ZAPATERO RECONOCE QUE LA CRISIS VA A PEOR, PERO NO OFRECE NUEVAS MEDIDAS DE CHOQUE

El Presidente del Gobierno ha reconocido esta mañana en el Pleno del Congreso que la crisis económica va a peor, que los próximos trimestres serán duros, sobre todo por el aumento del paro, pero ha renunciado a ofrecer un nuevo conjunto amplio de medidas para tratar de frenar ese deterioro. "No tiene sentido improvisar", ha dicho Rodríguez Zapatero para justificar ante los diputados el hecho de que su intervención de hoy fuera casi una repetición de la de hace dos meses, al final del anterior período de sesiones.
El sector inmobiliario y de la construcción, el más afectado por la caída de la actividad, ha sido el destinatario de dos de las escasas novedades en el discurso del Jefe del Gobierno. La primera es que se autorizarán sociedades cotizadas en Bolsa y dedicadas a la inversión en este sector de la vivienda, con el fin de dotarle de una mayor liquidez; y la segunda es una nueva línea de crédito del ICO, por valor de 3.000 millones, destinada a empresas que empleen esos préstamos en la construcción de viviendas en alquiler.
Aunque Rodríguez Zapatero ha hecho un análisis más crudo y realista que en otras ocasiones, no se ha resistido a ofrecer una visión optimista para el futuro. Por ejemplo, ha pronosticado un descenso de la inflación hasta el 4 por ciento de aquí a fin de año y ha cifrado en un 1 por ciento el crecimiento del año que viene, frente a la previsión de la Comisión Europea, que atribuye a España un cuadro de recesión económica ya en el segundo semestre de este año. En materia presupuestaria, el Presidente del Gobierno ha prometido austeridad, con un incremento del gasto no superior al 3,5 por ciento. Esa austeridad no afectará al gasto social y a la inversión en infraestructuras, ya que ambas partidas crecerán por encima de la media.
El Presidente del PP, Mariano Rajoy, en vista de que no había grandes novedades, ha lanzado esta pregunta a Rodríguez Zapatero: "¿a qué ha venido usted?". Lo malo es que la pregunta la llevaba escrita de antemano, lo cual ha servido en bandeja la réplica del Presidente: "puede ser discutible a qué he venido yo, pero el señor Rajoy ha venido a no escuchar". Pero, más allá de la esgrima dialéctica, el líder popular ha puesto el dedo en la llaga de los tres desequilibrios básicos que causan que España sufra un impacto mayor de la crisis: la inflación, especialmente en el capítulo de los productos básicos, el déficit exterior, que alcanza ya la cifra del 11 por ciento del PIB y el acelerado deterioro de las cuentas públicas, que ya han visto evaporarse el superávit que había. Rajoy ha añadido que la mejor medida para crear empleo es recuperar la confianza y a ello ayudaría la rebaja del Impuesto de Sociedades hasta el 20 por ciento para las pequeñas y medianas empresas. Ha propuesto además que el gasto público total no crezca más del 2 por ciento, y ha terminado su discurso con una frase enigmática que podría interpretarse como una petición de dimisión: "si usted no es capaz de aportar las soluciones -le ha dicho a Rodríguez Zapatero- deje de ser parte sustancial del problema".
En conjunto, el debate del Presidente con el resto de portavoces ha sido de tono amable, aunque ninguno ha ocultado las críticas al Gobierno y menos aún las exigencias concretas. Durán i Lleida ha insistido una y otra vez en la necesidad de una nueva financiación para Cataluña; y Josu Erkoreka, del PNV, ha emplazado a emprender cuanto antes la negociación sobre las transferencias pendientes. Zapatero les ha pedido a todos que transmitan un mensaje de confianza en la capacidad del país, aunque no les convenza la política de quien está al mando.

ACLARACIONES SOBRE POLÍTICA MIGRATORIA

Rodríguez Zapatero ha aprovechado su réplica a los portavoces parlamentarios para fijar la posición del Gobierno en relación con los flujos migratorios, asunto este que la semana pasada ocasionó una cierta confrontación interna en el Ejecutivo, cuando la Vicepresidenta De la Vega desautorizó lo que había dicho el Ministro de Trabajo en el sentido de que la llegada de nuevos inmigrantes debía tender a cero. El Presidente le ha echado un capote a Celestino Corbacho, porque ha dicho que "en la actual situación es natural que la oferta de nuevas contrataciones se reduzca de manera significativa y los países de origen deben saber que las expectativas de empleo en España son mucho menores en estos momentos". No obstante ha reiterado que se cubrirán las necesidades en materia de contratación temporal y en el llamado catálogo de puestos de difícil ocupación.

domingo, 7 de septiembre de 2008

PÉRDIDAS BURSÁTILES: VALOR Y CORAJE ( Y UN POQUITO DE PACIENCIA )

Parece que este 2008 va a ser uno de los peores años para las bolsas españolas. El Ibex-35 ha cerrado la primera semana de Septiembre en 11.139,7 puntos, el mínimo anual; y la impresión generalizada es que todavía no ha tocado suelo. El llamado Índice Selectivo ha perdido más de un 26 por ciento desde el uno de Enero y, en la época reciente, sólo se recuerda un ejercicio igual de malo: fue en 2.002, cuando el Índice cayó un 27 por ciento después del estallido de la burbuja tecnológica. Este mal comportamiento de los valores de la renta variable está teniendo una fuerte incidencia en los fondos de inversión y de pensiones, aunque quizá la actitud más recomendable sea la de poner al mal tiempo buena cara, con la esperanza de que las cosas mejoren a medio plazo.
"Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras". Esta es la coletilla que emplean siempre las gestoras de los fondos de inversión y de pensiones cuando hacen publicidad de sus productos y de sus éxitos. La advertencia es pertinente y obedece a la cautela mínima que uno debe tener antes de colocar sus ahorros en estos productos. Pero si es cierto que el pasado no garantiza el futuro, también lo es que difícilmente se puede atisbar lo que ocurrirá en años venideros sin echar un vistazo a lo que pasó en los anteriores. En 2006, por ejemplo, la subida fue del 36 por ciento; diez años antes, un 47 por ciento; el récord de la época reciente lo tiene el "año mágico" del 92, con un incremento del 61 por ciento. Según un informe que encontré rastreando datos en la Red, entre el 92 y el 2006 el Ibex-35 ofreció una rentabilidad media anual de más del 15 por ciento, es decir, una rentabilidad superior incluso a la ofrecida por el ladrillo, que ha sido la "gran estrella" del ahorro y la inversión en la España de las últimas décadas.
Esta mirada al pasado podría ser la base para un pronóstico optimista, pero lo cierto es que a día de hoy, domingo 7 de Septiembre, el Índice principal del mercado español lleva perdido casi un tercio de su valor con respecto al máximo histórico que alcanzó a mediados del año pasado, poco antes de que estallase la crisis financiera causada por las que podríamos llamar "hipotecas locas" de los Estados Unidos. Supongo que hace falta valor y coraje para mantenerse en un fondo de inversión o de pensiones del que uno ha visto evaporarse la tercera parte del patrimonio que tenía acumulado. Es como el que tiene que tirarse en paracaídas: le puedes contar que todos los paracaídas anteriores se abrieron a su debido tiempo, pero el que tiene que reunir el coraje para lanzarse al vacío es él.
¿Es este un buen momento para iniciar un plan de ahorro a largo plazo invirtiendo en los valores de la Bolsa española? Posiblemente sí, aunque lo malo de la renta variable es que nunca se sabe hasta dónde pueden llegar las carreras alcistas o bajistas. En consecuencia, es muy difícil saber cuál es el momento ideal para comprar y para vender. Recuerdo un dicho famoso del "parqué" madrileño de cuando yo hacía la crónica de Bolsa para los informativos de RNE: hay que dejar que el último duro lo gane otro. Si no me falla la memoria, el Ibex-35 arrancó con un valor de 1.000 puntos en 1.989. En 19 años ha llegado a los 11.000 puntos, lo cual implica una rentabilidad anual ( promediando años malos y buenos) de más del 12 por ciento. La deuda pública, que es la gran referencia alternativa, ha ofrecido unos rendimientos 7 u 8 puntos inferiores.
Lo que yo recomendaría -con mi tendencia inveterada a meterme en camisa de once varas- es no elegir sólo un valor o un grupo muy reducido de valores: esa opción se parece demasiado a probar suerte en un casino. Es mejor elegir uno de esos fondos ( todas las entidades bancarias los tienen ) que imitan en su cartera la composición del Ibex y tratan de batirlo, como piedra de toque para calibrar la calidad de su gestión. Otra recomendación sería no invertir mucho de golpe, sino trazarse un plan de aportaciones sistemáticas ( una cuota mensual, como se hace con los fondos de pensiones ). La ventaja de esta segunda opción es que, si el Índice sigue cayendo, se abarata el precio medio de las compras y será más fácil salir de los números rojos cuando llegue la recuperación. Y, por supuesto, nunca jamás dedicarse a la renta variable con dinero prestado, cosa que sí se ha hecho a mansalva con el ladrillo y ahora estamos viendo los resultados. ¿Ofrecerá la Bolsa española durante los próximos diez años la misma rentabilidad que ha ofrecido en las últimas dos décadas? Si yo fuera capaz de responder con seguridad a esa pregunta correría a instalar un "chiringuito" financiero en lugar de matar el tiempo libre en este cuaderno de bitácora. Pero lo que sí puedo decir es que muy mal tienen que ir las cosas para que la renta variable no ofrezca, por término medio, tres o cuatro puntos anuales más que la deuda pública. Ya sólo nos falta reunir el arrojo necesario para tirarnos al ruedo en plan "espontáneo".

miércoles, 3 de septiembre de 2008

PALABRERÍA DE OBAMA

Hace muchos años, cuando el matrimonio Clinton peleaba a brazo partido para desalojar de la Casa Blanca al primer Bush, creí que si ganaban los demócratas la sociedad estadounidense podría experimentar algunos cambios positivos y apreciables. Era lo que repetía una y otra vez el ex-Gobernador de Arkansas con su oratoria brillantísima. Pero las cosas no fueron como Clinton y su equipo habían prometido. No digo que a los norteamericanos o al resto de los habitantes del planeta deba sernos indiferente que haya una Administración demócrata o republicana. Pero lo cierto es que bajo el mandato de Clinton la gestión gubernamental estuvo muy lejos de las ilusiones que se habían despertado. Estados Unidos siguió comportándose como la gran potencia imperial, no mejoró apreciablemente el reparto de la riqueza, no hubo atención sanitaria universal, que era el gran proyecto apadrinado por Hillary, no se modificó la alianza estratégica con Israel, no mejoró la ayuda norteamericana a los países en desarrollo.
Ahora llega Barack Obama, otro orador brillantísimo según dicen los cronistas, y asegura que "ha llegado la hora de cambiar América" y de "renovar la promesa americana y mantenerla viva en el Siglo XXI". No creo que haya nada interesante detrás de esa palabrería. No creo que pueda esperarse gran cosa de un hombre que, cuando vio que su pertenencia a una determinada Iglesia era gravemente perjudicial para sus expectativas electorales, resolvió la cuestión con el anuncio de que se daba de baja y se pasaba a otra Iglesia. No creo que pueda derivarse nada bueno de esa mezcolanza impúdica de religión y política a la que son tan aficionados los políticos norteamericanos.
Y el caso es que Obama parece encandilar no sólo a quienes acuden a sus multitudinarios mítines, sino también a los periodistas que siguen sus actividades. He aquí un ejemplo sacado de una crónica enviada desde Denver: "en un memorable discurso...que será citado durante décadas como uno de los más grandes acontecimientos..." Y más adelante añade el abducido cronista: "todas las dudas quedaron despejadas, Obama se confirmó en una cálida noche de final de verano como un personaje excepcional, como el más visionario y carismático político de la actualidad". Bueno, bueno, bueno, a esto solíamos llamarlo "síndrome de Estocolmo", por su similitud con esa identificación que a veces sufren las víctimas con sus verdugos o secuestradores.
¿Quien se acordará del discurso de Denver si Obama no gana en Noviembre? Cierto que ya ha hecho historia al convertirse en el primer candidato negro y cierto también que esa historia se agrandará aún más si logra hacerse con el Despacho Oval. Pero ese hecho, por sí mismo, no significará más bienestar social ni mejor política exterior ni más justicia social ni nada de nada. Y para colmo de males, esa retórica militarista y un poco ridícula acerca de los "comandantes en jefe". ¿Qué se puede esperar de un país en el que los aspirantes a la Presidencia debaten contínuamente sobre valores morales y religiosos y sobre quién reune mejores virtudes para el puesto de "comandante en jefe"?.
"Cada uno de nosotros -dijo Obama- puede perseguir sus sueños individuales, pero tenemos que seguir juntos como una familia americana para que las siguientes generaciones puedan también perseguir sus propios sueños". Palabras, palabras y palabras. Mientras tanto sigue la ignomia de Guantánamo, la ignominia de la pena de muerte, el sagrado derecho a portar armas de fuego, la ignominia de decenas de millones de personas en situación de pobreza extrema, excluídas de toda atención o protección social. ¿Podría Obama acabar con todo eso? No lo creo; y de John McCain -el viejo héroe de Vietnam echado en brazos de una bella mujer que cree a pies juntillas que el mundo lo hizo Dios en siete días- para qué vamos a hablar. Por cierto, que el inesperado crecimiento de la americana familia de la señora Palin puede desbrozar el camino del senador de Illinois.

jueves, 21 de agosto de 2008

RODRÍGUEZ ZAPATERO Y EL SANTO GRIAL (EN FORMA DE CHEQUE) DE LOS NACIONALISTAS CATALANES

Una de las instituciones (o peculiaridades) europeas que más han dado que hablar en los últimos lustros es el Cheque Británico. Como se sabe, el presupuesto de la UE se nutre de las aportaciones que hacen los estados miembros en función de su producto nacional, su recaudación por IVA, etc. Y luego ese presupuesto de reparte en función de unos criterios más o menos objetivos, como son la política agrícola común, los fondos estructurales, la política de cohesión, etc.
A comienzos de los años ochenta del siglo pasado, Margaret Thacher -que ha pasado a la historia como la "Dama de Hierro"- se dio cuenta de que, mediante la aplicación de esos baremos objetivos de ingresos y gastos, el Reino Unido se convertía en uno de los contribuyentes netos al presupuesto de la Unión. Aquello era más de lo que podía soportar su proclamado euroescepticismo. Así que en una de las reuniones trimestrales que suelen celebrar los Jefes de Estado y de Gobierno montó una de las mayores broncas que se recuerdan al grito de "quiero mi dinero". Así nació el Cheque Británico: un dinero que cada año retorna a las Islas desde las arcas comunitarias, no por aplicación de ninguna política o criterio objetivo, sino porque sí, porque esa fue la concesión que Thacher arrancó al resto de sus colegas.
¿Nos encaminamos en España, merced al endiablado asunto de la financiación autonómica, a lo que podríamos llamar el Cheque Catalán? Desde luego, las actitudes que muestran los gobernantes de la Generalitat y los dirigentes de los partidos nacionalistas ( y en este punto hay que incluir también al PSC) se parecen mucho a la bronca que organizó la líder conservadora británica. Se han dado cuenta de que Cataluña es contribuyente neto a esa unión llamada España (ya intenté explicar en la entrada anterior que en este hecho no hay nada de solidario) y quieren acabar con esa situación, quieren su cheque. Y no ocultan cuál sería su objetivo máximo: llegar a un sistema fiscal privilegiado, como el que disfrutan el País Vasco y Navarra. De momento, ese objetivo máximo se nos antoja lejano, porque lo de Euzkadi y Navarra es una excepción y las excepciones dejan de serlo cuando se generalizan y además vaciarían de todo sentido y competencias al Estado central, una de cuyas funciones esenciales es la redistribución de la riqueza que se genera en el país.
El Presidente del Gobierno, gracias al acuerdo de última hora con Iniciativa per Cataluña, consiguió salvarse de la exigida comparecencia en el Congreso para explicar el estado de las negociaciones para la nueva financiación autonómica. En su lugar comparecerá el Vicepresidente Pedro Solbes, quien dispone de todos los datos y todas las cualidades para situar el debate en un "plano más técnico", según dijo con cierto alivio el portavoz parlamentario del PSOE. Solbes se enfrenta a una papeleta muy difícil, porque no es de recibo la pretensión catalana de aumentar porque sí -ellos lo llaman limitar la solidaridad- la cantidad de dinero con la que se queda la Generalitat. El pacto con Iniciativa incluye el compromiso de cerrar el nuevo modelo de financiación en un plazo máximo de tres meses. A ZP -y eso que está a sólo siete diputados de la mayoría absoluta- se le acumulan en las manos las patatas calientes.

miércoles, 6 de agosto de 2008

BALANZAS FISCALES Y SOLIDARIDAD: ELLOS Y NOSOTROS

La publicación de las llamadas balanzas fiscales y los primeros escarceos en la negociación del nuevo sistema de financiación autonómica han sido dos de los elementos clave en la actualidad política previa a las vacaciones veraniegas. Ambas cosas -las balanzas y el sistema de financiación- se presentan contaminadas por alguno de esos lugares comunes que todo el mundo tiene por verdades evidentes y que nadie se atreve a cuestionar, quizá por miedo a caer en la incorrección política. He aquí uno de esos mitos indiscutibles en el discurso de nuestros políticos: Cataluña -y con Cataluña todas las comunidades que tienen una balanza fiscal negativa- es solidaria con el resto de España.
Tan convencidos están de la verdad inamovible de este aserto, que para algunos, como el ex-diputado Joan Puig, sería de "mal nacidos" no reconocerlo. Pues bien, yo no lo reconozco, no creo que esa afirmación responda a la realidad e intentaré demostrarlo, aunque no me sumaré al ejército de "insultados" que en estos días clama en la "blogosfera" contra el señor Puig.
Imaginemos un ciudadano español, sea cual sea su lugar de residencia, que gana un millón de euros al año gracias a su esfuerzo, su talento y su buena suerte. Imaginemos también -esto ya es mucho imaginar, pero conviene hacer gimnasia mental de cuando en cuando- que este compatriota es un alma grande y todavía no se ha puesto en manos de uno de esos diseñadores de ingenierías financieras capaces de convertirlo a uno en una suerte de ectoplasma indetectable para los vigilantes ojos del fisco. De acuerdo con las leyes que rigen nuestra convivencia, a este bienaventurado le correspondería ingresar en las arcas públicas casi 400.000 euros. ¿Aceptaríamos de buen grado que, una vez cumplido el trámite, nuestro hombre fuera por los bares, los parques públicos, las tertulias radiofónicas y los editoriales de prensa presumiendo de ser muy solidario con el resto de españoles? Creo yo que sus argumentos nos parecerían una pura falacia, le daríamos con la ley en los morros, como se dice vulgarmente, y, como mucho, le aceptaríamos su condición de ciudadano cumplidor de las obligaciones fiscales. Pero de solidaridad nada de nada, porque ésta implica algo más que limitarse a cumplir aquello que viene obligado por las leyes, implica dar, ofrecer o compartir aquello a lo que uno no está obligado.
No conozco un sólo ciudadano o empresa catalán, madrileño, valenciano o balear que ingrese en la hacienda pública un euro más de lo que le corresponde. Es cierto, sin embargo, que en estos territorios se producen los mayores ingresos fiscales debido a la mayor riqueza que han conseguido sus habitantes. A partir de este hecho, y aplicando un razonamiento tan falaz como el que describíamos más arriba, en algunas comunidades ricas -y singularmente en Cataluña- se ha creado una especie de ensoñación colectiva, una visión demasiado autocomplaciente: Cataluña es solidaria, Valencia es solidaria -nos vienen a decir-, y queremos que se nos reconozca. ¿Solidarias por qué, si no ponen sobre la mesa un euro más de lo que les toca en función de su riqueza?
La base principal para construir esa visión tan autocomplaciente ha sido el trasvase de rentas que se produce entre unas personas y otras, entre unas regiones y otras, gracias a la actuación del Estado. Pero ese trasvase se produce como consecuencia de la obligación constitucional de prestar unos servicios públicos similares para todos los ciudadanos y no como consecuencia de que los ciudadanos -o los territorios- ricos sean solidarios. A ese trasvase inevitable ha venido a unirse la obsesión nacionalista por trazar fronteras artificiales que modifican los conceptos de "ellos" y "nosotros". Allá donde la Constitución define el "nosotros" como todos los que vivimos en un territorio llamado España, los constructores de la ensoñación solidaria prefieren que el "nosotros" se refiera sólo a los que viven en un territorio llamado Cataluña. Y a partir de ahí se preguntan: ¿por qué nosotros, los catalanes, tenemos que contribuir a la construcción de un ambulatorio o un polideportivo en Extremadura?¿No sería mejor que el dinero que nosotros pagamos se quedara en nuestra tierra? Preguntas que les llevan a dar un paso más en su visión autocomplaciente: no sólo son solidarios, sino que esa "solidaridad" de la que tanto presumen es "excesiva" y tiene que ser corregida en el nuevo sistema de financiación.
Yo no entiendo mucho los vericuetos técnicos del sistema de financiación autonómica, pero me parece que uno de los pasos imprescindibles para clarificarlo sería acabar con el mito de que hay comunidades solidarias y que hay otras que han mejorado gracias a la solidaridad de las primeras.

jueves, 31 de julio de 2008

LA JUBILACIÓN DE FERNANDO ARGENTA Y LA DESAPARICIÓN DE CLÁSICOS POPULARES

Hoy es uno de esos días en que las dudas me asaltan cuando me siento al teclado. Me pregunto si vale la pena y si no me estaré metiendo en camisa de once varas. El caso es que hoy, 31 de Julio de 2008, es el último día de Clásicos Populares en Radio Nacional de España. Es una de las despedidas más tristes en estos meses un poco necrológicos que llevamos desde que se puso en marcha el Expediente de Regulación de Empleo. Supongo que no soy nada original si digo que este programa, un auténtico buque insignia de la radio pública, nos ha enseñado a muchos a amar la música clásica y a divertirnos con ella. Su desaparición deja un vacío que será muy difícil de llenar, aunque antes o después tenía que suceder puesto que nada es eterno, y más cuando está ligado al destino personal de alguien que, sin ánimo de ofender, sino todo lo contrario, podemos considerar una "estrella".
En días pasados, Fernando Argenta, la estrella radiofónica y televisiva que ha dirigido y presentado Clásicos Populares durante los últimos años, ofreció en el transcurso del programa una larga, pero confusa, explicación de por qué desaparece. Lo que parecía deducirse de sus palabras es que los culpables de todo eran los directivos de RTVE: él no quería prejubilarse, intentó negociar con los citados directivos, pero éstos no le ofrecieron más alternativa que la aplicación a rajatabla del ERE. Lo que quedó, y sigue estando, en la más absoluta nebulosa es por qué la jubilación de una persona tiene que llevar acarreada la desaparición de un programa que se supone que está hecho por todo un equipo de trabajadores, aunque luego sea la "estrella", quien se pone ante el micrófono o ante la cámara. ¿Alguien se imagina que los trenes dejaran de funcionar porque se ha jubilado el más querido factor de RENFE? ¿O que se cerraran al tráfico las autopistas cuando pasa al retiro el ingeniero que las diseñó?
Ni nuestro muy querido Fernando Argenta ni la dirección de RTVE han dado un explicación y creo que los oyentes merecen tener esa explicación. Por el interior de la casa, que Argenta dice no reconocer ya como suya, corre el rumor de que, a su debido tiempo, fue tan avispado como para registrar Clásicos Populares a su nombre. Y esta sería la razón de que el programa que lo sustituya pueda tener un contenido similar, centrado en la divulgación de la música clásica, pero no el mismo rótulo. También podría suceder que el rumor fuera falso y que, en homenaje a la "estrella", la dirección de RTVE haya decidido retirar el rótulo, como algunos clubes de baloncesto y de otros deportes retiran de su indumentaria ciertos números en honor de las "estrellas" que los lucieron. Insisto, los oyentes merecen una explicación y esa explicación, parafraseando al alcalde de Bienvenido míster Marshall, la deben dar Fernando Argenta y los directivos de RTVE. Y por lo demás, salud a todos, al compañero que se prejubila, a los que tengan el honor de sustituirle y a la radio pública, cuya sintonía pone banda sonora a nuestras vidas. La foto que acompaña a estas líneas es una reproducción de la contraportada que hoy dedica el diario El País a Fernando Argenta.

miércoles, 30 de julio de 2008

EL GOBIERNO NOMBRARÁ UN EMBAJADOR ESPECIAL PARA NEGOCIAR EL VOTO DE LOS INMIGRANTES

La Vicepresidente primera del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, ha anunciado hoy en la Comisión Constitucional del Congreso que el Ejecutivo nombrará un embajador especial para negociar con otros estados el voto de los inmigrantes en las elecciones locales españolas. Fernández de la Vega ha añadido que la tarea de este embajador especial comenzará por aquellos países que tienen más ciudadanos residiendo en España. En la actualidad esos países son ( descartada Rumanía, por su pertenencia a la UE) Marruecos, Ecuador, Colombia, Bolivia y Bulgaria. La misión consistirá en desbrozar el camino para negociar con estos países convenios de reciprocidad, tal como exige el artículo 13 de la Constitución. Ya hay tratados firmados con Noruega, Argentina, Chile, Venezuela y Uruguay, pero sólo se está aplicando el que afectada a los ciudadanos nórdicos.
De la Vega hacía este anuncio durante su comparecencia ante la Comisión Constitucional del Congreso para hablar de la posición del Gobierno a propósito de las posibles reformas que podrían introducirse en el sistema electoral. Estas propuestas de reforma, a día de hoy, están pendientes del informe que el Gobierno solicitó al Consejo de Estado y de que se constituya la subcomisión parlamentaria que debe estudiarlas. La Vicepresidenta del Gobierno ha dicho que el marco electoral actual merece una valoración muy positiva porque, entre otras cosas, ha facilitado la representación plural de los ciudadanos y la estabilidad política durante más de treinta años de democracia. Pero se ha mostrado dispuesta a mejorarlo sobre la base del consenso de todas las fuerzas políticas, ya que la Ley Electoral forma parte de lo que se ha llamado el bloque constitucional.

LA REFORMA MÁS URGENTE: EL VOTO EN URNA DE LOS RESIDENTES AUSENTES

El asunto más polémico de esta comparecencia ha sido la necesidad de reformar la Ley Electoral para que los españoles en el exterior ( más de 1,2 millones de personas) puedan ejercer su derecho al voto en urna, aunque sin eliminar el derecho a votar por correo. Un dato facilitado por el diputado del Bloque Nacionalista Gallego, Francisco Jorquera, basta para explicar las sospechas de falta de limpieza que recaen sobre el sistema actual para el voto de los residentes ausentes: en el año 2004, el 65 por ciento de los españoles en el extranjero votaron al PP, porcentaje que fue para el PSOE en las Elecciones de 2.008. Este es un problema especialmente sensible en Galicia, que cuenta con 300.000 residentes ausentes ( el 12 por ciento de su censo electoral) y que podrían elevarse hasta medio millón, cuando se reconozca la nacionalidad española a los nietos de emigrantes procedentes de nuestro país.
La regulación del voto en urna viene obligada por el Estatuto de los Españoles en el Exterior, que se aprobó en diciembre de 2.006. Los portavoces del PP y del BNG han reprochado a la Vicepresidenta que el Gobierno haya dejado transcurrir 20 meses desde la aprobación del citado Estatuto y la han emplazado para que al comienzo del próximo período de sesiones el Consejo de Ministros apruebe y remita al Congreso un proyecto para equiparar el sistema de voto de los residentes ausentes al que empleamos los ciudadanos residentes en el territorio nacional. De la Vega ha respondido a este emplazamiento de populares y nacionalistas gallegos colocando la pelota en el tejado de la subcomisión que tiene que constituirse: el Gobierno está a favor de la reforma, pero el texto concreto tienen que proponerlo por consenso los grupos políticos, que podrían inspirarse para ello en la proposición aprobada recientemente por unanimidad en el Parlamento de Galicia.
Al término de la comparecencia, el Presidente de la Comisión Constitucional, Alfonso Guerra, ha deseado a todos, con su sorna habitual, que tengan un buen verano y que las vacaciones sirvan para aclarar y reposar las ideas. Algunos miembros de la comisión han decidido acelerar el comienzo de esas vacaciones y el resultado ha sido que en el debate, además de la Vicepresidenta De la Vega, sólo han intervenido los portavoces del Partido Popular, el BNG y el Partido Socialista. Los demás estaban ya, probablemente, madurando las ideas lejos de la Carrera de San Jerónimo.