miércoles, 18 de marzo de 2009

LA IGLESIA CATÓLICA Y EL ABORTO

Le oí decir al portavoz de la Conferencia Episcopal, en los informativos de RNE, que la campaña publicitaria que acaban de lanzar los obispos españoles contra el aborto "pretende hacernos reflexionar a todos sobre la protección que damos a la vida humana en comparación con la que damos a ciertas especies animales o vegetales en peligro de extinción". Reflexionemos, pues, ya que nos invitan a ello y -además- siendo como es esa actividad una de las vocaciones irrenunciables de ZD.
Lo primero que pensé al ver por la calle el cartelón con el niño presuntamente desprotegido y el lince mimado es que la Iglesia había cometido un error de estrategia publicitaria al relacionar el problema del aborto con el problema de la biodiversidad. Porque, desde el punto de vista de la conservación de las especies, son dos problemas que no admiten comparación posible, son diametralmente opuestos: mientras que algunas especies están en peligro de extinción por escasez de ejemplares, la especie humana se ve amenazada por una superpoblación que la nave espacial Tierra no puede soportar. Hace un siglo y medio vivían sobre el planeta 1.800 millones de seres humanos; hoy somos unos 7.000 millones. ¿Alguien es capaz de imaginar qué ocurriría si dentro de otro siglo y medio el número de pobladores se acerca a los 25.000 millones? Ninguno de los que hoy escribimos en la "blogosfera" estaremos allí para verlo, pero me temo que se parecerá mucho a una película de terror.
Puede que a nadie le guste esta verdad terrible, pero lo cierto es que el ser humano se ha convertido en el cáncer que está matando a la biosfera. Controlar el aumento de población hace mucho que dejó de ser un asunto de valores morales para convertirse en un asunto de mera supervivencia. Sería una barbaridad proponer el aborto como "método" anticonceptivo, pero igual de bárbaro es suponer que los abortos que se practican ( cuando no quedan otras alternativas) significan una amenaza para la vida humana. Pero la Iglesia se opone a todos los anticonceptivos que no sean la abstinencia, de modo que, si siguiéramos sus recomendaciones en este terreno, estaríamos agravando el problema de la superpoblación y, por tanto, poniendo en peligro el futuro de la vida humana sobre la faz de la Tierra.
Debemos además enfocar el problema desde el punto de vista de la libertad individual, de lo que se ha llamado a veces la paternidad responsable. Son el hombre y la mujer, unidos en matrimonio o en lo que sea, los que tienen que decir cuántos hijos quieren tener y cuándo los quieren tener. Ni el Estado ni la Iglesia pueden prohibir a nadie que tenga los hijos que desee, pero tampoco pueden imponerle que tenga aquellos que no desea.
La campaña de la Iglesia plantea una vez más la vidriosa cuestión de a partir de cuándo un embrión es un ser humano. Ellos insisten, de acuerdo con su filosofía fundamentalista, en que "desde el mismo momento de la concepción", pero el consenso social mayoritario parece inclinarse por la idea de que un embrión es sólo un conjunto de células que de ningún modo puede considerarse un ser humano y, por lo tanto, la interrupción del embarazo ni es un atentado contra la vida ni puede considerarse un delito.
Y finalmente, más allá de los principios morales y las creencias religiosas de cada cual, debemos afrontar un problema social que existe, que es fruto de la vida misma, y que sería gravísimo si no dispusiéramos de un cauce legal para resolverlo. El aborto está ahí, afecta cada año a decenas de miles de mujeres (y de hombres, en la medida en que ellos son también responsables de los embarazos no deseados) a las que una sociedad civilizada no puede condenar a la clandestinidad, a la ilegalidad y a la cárcel. Es preferible una solución pragmática como la que representa el proyecto de ley que impulsa el Gobierno antes que una solución autoritaria, basada en elevados principios morales que automáticamente se convertirían en grandes losas para empedrar el camino al infierno.

Pero la Iglesia, ay la Iglesia, sigue a lo suyo, anclada a una doctrina que ni sus propios fieles pueden cumplir. Ahí tenemos a Benedicto XVI (a quien, por otra parte, yo rindo la misma admiración que me merecen los grandes intelectuales) viajando por África y oponiéndose tozudamente al uso de los preservativos, que tantas vidas humanas podrían salvar.

6 comentarios:

PMT dijo...

Intentas razonar sobre lo irracional. Tan irracional como celebrar hoy, 19 de marzo, el día del padre. ¿No habimos quedado que el padre era la palomita? Por eso no se necesitan condones...
Manda güevos!

alberto dijo...

Hola Santiago,

llego a este espacio desde el blog de Luz. Acerca de la campaña me parece que está haciendo mucho ruido, pero me temo que conseguirán el efecto contrario. El que a los obispos todo les vale ya lo sabemos desde que mantienen a F.Jimenes Losantos en la COPE. Al ver esta campaña tan poco sensible con los que amamos la naturaleza al comparar la protección del lince con la protección de lo pequeños, me viene a la mente el discurso de la Sra. Botella de que el planeta está al servicio del ser humano.
Lo triste es que esta campaña la pagamos todos.

Estupendo tu blog. Un abrazo,

Anónimo dijo...

Los condones en África, los debería tirar a mansalva la propia Iglesia desde “el cielo”. O sea, desde helicópteros.

La campaña publicitaria de la Iglesia Católica, al respecto, es manifiestamente mejorable (Que por cierto, no la pagamos todos)

Ahora bien; Que una criatura de 16 años pueda pasar sola por ese trance… me parece una imprudencia temeraria.

Concluyendo; sería deseable que se respetara a los que ejerciendo nuestro derecho democrático, escúchanos la COPE. Me parece esperpéntico, una negación de la democracia, que los que no escuchan la COPE no quieran que la sintonicen los demás.


El rayo que no cesa

Anónimo dijo...

Amigo Santiago, resulta difícil añadir algo a tu comentario si como es mi caso, estoy de acuerdo con él de principio a fin.
La campaña emprendida por la jerarquía de la Iglesia Católica ( que sí pagamos todos)es cuando menos engañosa, empezando por las propias imágenes,además se mezcla en el tiempo con otra polémica que es la puesta en marcha de una técnica que tiene como fin librar a seres humanos de una vida miserable y de una muerte prematura, técnica a la que también la Iglesia se opone, lo que hace muy oportuno e interesante el último artículo de Manuel Vicent en su columna del pasado domingo en el diario "El País" del que me voy a tomar la libertad de entresacar un párrafo "Sólo una cosa está clara: ninguna amenaza de los antiguos dioses, ningún anatema de los modernos servidores del teplo, pese a tener a Prometeo encadenado o haber mandado a Giordano Bruno a la hoguera, han logrado detener el impulso del cerebro humano, que lleva a abrirse camino en la oscuridad".
Un cordial saludo
M. Sant Macía

Anónimo dijo...

Aunque no comparto tu opinión, estimado Santiago, tu articulo me ha parecido considerado, bastante respetuoso.

¿Abrirse camino en la oscuridad? Nadie pretende que el ser humano no deba abrirse camino en la oscuridad. ¿Es quizá por eso que es mejor que no nazca ese ser humano? ¿Así no tendrá que enfrentarse a la oscuridad?. Me gustó el articulo de Vicent a propósito del exministro Bermejo; pero venir ahora con Giordano Bruno…

Me extrañaría muchísimo Sr. Sant que Ud. marcara la casilla de la Iglesia Católica en su declaración de la renta. Es cierto; el estado Español destina dinero a la Iglesia Católica al igual que a otras muchas religiones ONGs, A LOS SINDICATOS, etc. Igualmente todos los contribuyentes hemos venido pagando, y pagaremos, si estamos de acuerdo como si no, los abortos practicados y que se practicaran en la sanidad publica, alguna guerra que otra etc. Se sorprendería de las cosas que pagamos los contribuyentes; hasta tal punto que lo que da el Estado a la Iglesia Católica le parecería una tonteria.

Doy gracias a… ¿la madre naturaleza? Porque mis hijos ya sobrepasan la edad que quieren permitir para abortar. Lo siento en el alma por los padres y madres de las demás niñas que tengan que pasar por ese trance a los dieciséis.

Espero que la ahijada de Manuel Chaves y Directora de la "Agencia andaluza para el desarrollo del Flamenco" hasta marzo del 2008 (Bibi Aido) no se salga con la suya y algún tribunal le diga que si, pero al menos, con la autorización y el apoyo de los padres o tutores de la chiquilla.

Esperanza Lupión Borja

ALBERTO NAVERO dijo...

Saludos Santiago, vengo desde el blog de mi amiga Luz a visitarte.
Interesante tu trayectoria y trabajo. Tu blog merece ser leído y te diré que los problemas que aludes suceden en todas partes del globo.
Pero bueno ya comentaremos en visita próxima.
Saludos
A. Navero