viernes, 18 de noviembre de 2011

LA PRIMA DE RIESGO Y EL DESENLACE PRESENTIDO: ESPERANDO A LA CABALLERÍA

Algunos lectores de ZD no habrán hecho la mili y, por tanto, les resultará extraña o absurda la inmemorial consigna con que los padres nos entregaban a aquella experiencia de la que, supuestamente, volveríamos hechos unos hombrecitos: que nadie se fije en ti, no destaques ni para bien ni para mal, ni por arriba ni por abajo, que nadie pueda recordar ni tu nombre ni tu número.
Lo que viene ocurriendo desde hace meses con la llamada prima de riesgo me recuerda vivamente aquellas desgracias –muchas veces imaginarias – que lloverían sobre nosotros durante el servicio militar si por alguna razón atraíamos la atención de oficiales y suboficiales de la compañía. Los países amenazados de ruina son aquellos que no han conseguido desarrollar una habilidad especial para pasar desapercibidos a los ojos de los mercados y de las agencias de calificación de riesgos. Agencias y mercados desempeñan hoy con despiadado entusiasmo el mismo papel que oficiales y suboficiales desempeñaban en el campamento de instrucción de reclutas.
En el día de ayer, el Tesoro español llevó a cabo una subasta de bonos a diez años por los que hubo de ofrecer una rentabilidad del 7,088% con tal de conseguir que los participantes en la misma (bancos y casas de bolsa) le prestasen 3.563 millones de euros. El dato ha sido recibido en los medios de comunicación con un comportamiento que cabría equiparar al de un bombero que se dedicase a lanzar gasolina con su manguera.
“Un coste insoportable”, titula su editorial de hoy el diario EL PAÍS. “Los costes financieros que debe pagar España crecen sin tasa ni media”, escribe el editorialista; y concluye: “Es una situación insostenible; la economía no puede permitirse ese coste de financiación durante mucho tiempo”.
¿Insostenible? ¿Insoportable? He aquí las palabrejas que caen sobre nosotros como si fueran chuzos de punta. Pero tratemos de sobreponernos al miedo, a la amenaza de plagas bíblicas que se cierne en nuestro horizonte, y echemos un vistazo a algunos datos objetivos. A lo largo de todo el año el Tesoro español ha venido colocando sus títulos a largo plazo con una rentabilidad por debajo del 5,5%. Quiere decirse que el coste adicional de esta última subasta viene a ser de unos 53,5 millones anuales en intereses que habrá que pagar. ¿Qué representa esa cantidad dentro de la partida total de más de 30.000 millones de euros anuales que España dedica a pagar los intereses de su deuda? Apenas nada. La confusión y el pánico subsiguiente vienen de creer que las rentabilidades del mercado secundario de la deuda se trasladan automáticamente a todo el volumen de títulos emitidos anteriormente, creencia falsa que quizá algunos promueven para que aceptemos sin rechistar esa musiquilla que tanto les gusta: ajustes y más ajustes, recortes y más recortes, disciplina y más disciplina. Ese traslado de rentabilidades se produce mucho más lentamente de lo que cabría deducir ateniéndose a las voces de alarma que se oyen por todas partes.
Como ha tenido a bien recordarnos el señor Rajoy, España tiene una deuda pública total de 700.000 millones de euros. Por cierto, se le ha olvidado añadir que esto de la deuda pública no es de hace dos días, que también durante los años en que gobernó el PP de José María Aznar teníamos un volumen de deuda aún mayor en términos de porcentaje sobre el PIB. Y, por supuesto, se le ha olvidado subrayar que esa deuda nuestra es inferior a la que tienen los alemanes, con todo lo gallitos e intransigentes que se ponen.
Pero volvamos a los datos objetivos. España tiene que renovar cada año un 10% de la deuda en circulación y además tiene que buscar financiación para el déficit anual. En estos momentos, pues, el Tesoro necesita captar unos 120.000 millones anuales para cubrir sus necesidades. El coste medio anual de los títulos ya emitidos (los intereses que hay que pagar) está en torno al 4,5%, lo que viene a dar esos más de 30.000 millones que citábamos más arriba y que representan, más o menos, un 3,2 de nuestro PIB. En el supuesto de que la prima de riesgo siguiera donde está ahora, el coste adicional de financiación (un 2,5 más sobre 120.000 millones) vendría a ser de unos 3.000 millones de euros: ¡tardaríamos tres años en incrementar un 1% del PIB la partida dedicada a pagar los intereses de la deuda! Evidentemente, cuantos menos intereses haya que pagar mucho mejor (mucho mejor para el Estado, que no para los ahorradores), pero no parece que sea como para rasgarse las vestiduras el hecho de que la partida destinada al abono de intereses se incremente en 3.000 millones anuales dentro de un presupuesto público total de 350.000 millones, y más teniendo en cuenta que el Tesoro recupera una parte de esos intereses por la vía del impuesto sobre las plusvalías.
Más datos objetivos. A los medios de comunicación en general, a los líderes de opinión, a los analistas y a los líderes políticos se les olvida recordar que la prima de riesgo aumenta no sólo por los intereses que se exigen a la deuda española: se incrementa también por los intereses que dejan de exigirse a la deuda alemana. No es normal –si en las circunstancias actuales cabe hablar de normalidad- que los ahorradores, los inversores, los gestores de fondos de inversión y de pensiones, los responsables de las carteras de los bancos (en definitiva, es puñado de seres de carne y hueso a los que conocemos con el nombre genérico de “mercados”) prefieran prestarle el dinero a Alemania al precio irrisorio de un 2% antes que prestárselo a España o a Italia al 6 y pico por ciento. Si a los intereses que a día de hoy se le exigen a Alemania les restamos los impuestos y la inflación esperada, resulta que el retorno que un inversor recibirá por su dinero es negativo en términos reales. La única posibilidad que tiene de que ese retorno resulte positivo es que otros inversores –aún más miedosos o más irracionales- estén dispuestos a comprar los títulos en el futuro a tasas de interés aún más reducidas. Esa no es una situación normal, se mire como se mire.
La pregunta que cabe hacerse es: si los datos objetivos son los que son, por qué tanta alarma. Creo que la respuesta es no la situación actual en sí misma, sino la convicción extendida de que en cualquier momento puede desatarse una espiral de pánico incontrolable. Los líderes políticos europeos no están lanzando los mensajes adecuados para recuperar la confianza, pero los integrantes de “los mercados” (aun admitiendo que actúan de buena fe y no por puro afán especulativo) tampoco están actuando de un modo muy racional: si un banco, o un fondo de pensiones, estaba dispuesto hace unos meses a comprar deuda española al 5% no veo razón alguna para que no quiera comprarla al 6,5.
Casi todas las miradas se han vuelto hacia el Banco Central Europeo para pedirle que emplee toda su capacidad disuasoria a fin de evitar la espiral de pánico, que haga lo mismo que están haciendo la Reserva Federal de los Estados Unidos o el Banco de Inglaterra. Y no cabe duda de que podría hacerlo, con su liquidez sin límites. Pero muchos olvidan un detalle: el retorno a la normalidad, a la confianza, tienen que basarse también en el comportamiento de los inversores, de la gente que maneja dinero y tiene capacidad para decidir a quién se lo presta y a quién no. Tan solo un ejemplo al respecto: si los chinos hicieran con la ingente cantidad de deuda americana que acumulan lo mismo que están haciendo “los mercados” en Europa con la deuda española o italiana, la bóveda celeste se desplomaría sobre nuestras cabezas.
¿Oiremos al final en lontananza el cornetín de la caballería? Yo me inclino a creer que sí, pero también podría ser que no. Y en este caso, conviene dejar claro que las culpas del desastre no podrán cargarse en exclusiva a la cuenta del BCE, serán culpas muy repartidas.

viernes, 30 de septiembre de 2011

EQUO: UNA OFERTA "ECOLÓGICA" PARA FRAGMENTAR UN POCO MÁS EL VOTO DE LA IZQUIERDA

Con notable éxito de público se celebró el jueves día 29 de septiembre la presentación de EQUO en Alcalá.Las dos caras más conocidas de la nueva formación -Juan López de Uralde e Inés Sabanés- explicaron los objetivos que persiguen, básicamente el de obtener representación parlamentaria. López de Uralde ha sido director de Green Peace en España e Inés Sabanés procede de Izquierda Unida, de la que fue candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid y donde seguramente sus méritos y capacidades personales no fueron suficientemente reconocidos.
¿A qué público, a qué electorado, se dirige EQUO? Podría decirse que a ese amplísimo sector de la ciudadanía, de carácter interclasista, indignado por la forma en que se han conducido hasta aquí los asuntos públicos que a todos afectan. Un sector social preocupado por los problemas del medio ambiente y deseoso de encontrar alguna oferta novedosa en el "mercadillo" de las ideas políticas. Podría decirse también, por la orientación social de los discursos de Sabanés y López de Uralde, que EQUO de ningún modo aspira a arrebatarle votantes al Partido Popular, sino que busca su espacio en los caladeros del voto socialista desencantando y quizá también en los menguantes caladeros situados a la izquierda del PSOE. Quizá el voto más deseado por los impulsores de EQUO sería el voto de los que en su día se identificaron con el movimiento 15-M, suponiendo que de ese magma pudiera extraerse un programa coherente y practicable.
Desde mi punto de vista, lo que va a conseguir EQUO es fragmentar un poco más el voto de la izquierda y poner un nuevo obstáculo a que en el parlamento español siga habiendo un discurso político a la izquierda del PSOE, un discurso contundente, bien elaborado y bien argumentado, un discurso como el que a lo largo de dos legislaturas ha enarbolado con extraordinaria brillantez Gaspar Llamazares. Si desapareciera ese discurso las consecuencias serían mucho más graves que si desaparecen el lince ibérico o las Tablas de Daimiel. No quiero menospreciar la importancia de los programas o planteamientos ecológistas, pero sí digo que es más importante, más urgente y más estratégico luchar contra las injusticias que están sufriendo los sectores sociales menos pudientes y contra el crecimiento de las desigualdades que van a provocar la política de recortes que ya se practica y la que se anuncia.
El propio López de Uralde explicó que en Cataluña su formación va en alianza con Iniciativa. ¿Y por qué no van en alianza con Izquierda Unida para el resto de España? Quizá porque, en el fondo, amén de buscar su propio lugar al sol, tanto López de Uralde como Sabanés se sienten políticamente más próximos al PSOE que a la izquierda heredera de las tradiciones comunistas.

martes, 14 de junio de 2011

LA PRIMA DE RIESGO COMO COARTADA

Una de las expresiones o conceptos más a la última en la información política y económica es la llamada prima de riesgo. Pocas personas -si hiciéramos una encuesta callejera- serían capaces de identificarla con precisión, pese a que se maneja constantemente como argumento de autoridad para justificar desmanes como los que se están cometiendo contra la ciudadanía griega, irlandesa, portuguesa y también española. Para algunos, lo que dictan los mercados y la prima de riesgo son las nuevas tablas de la ley, de modo que muy bien podríamos ahorrarnos el coste de ir a las urnas y gobernar los países con arreglo a cómo pinte cada mañana la famosísima prima.
¿y en qué demonios consiste o qué demonios es esa prima que nos trae a mal traer? Digamos que es el interés adicional que un país, por ejemplo España, tiene que ofrecer para captar capital en relación con el que necesita ofrecer el país de referencia, que -¡oh, casualidad!- es Alemania. Hace algunos años se decía que el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y siempre gana Alemania. Ese predominio teutónico parece haberse trasladado ahora a los mercados, que son el territorio donde todas las economías compiten por captar el ahorro disponible y siempre se lo lleva Alemania.
Todos estamos endeudados hasta las cejas,también los alemanes, con todo lo arrogantes que se muestran. Pero a ellos, que también recurrieron a la contabilidad creativa y a las trampas cuando tuvieron que digerir la expansión hacia el antiguo Este comunista, ahora les ha salido un aliado poderosísimo: el miedo de los inversores. Este miedo, convenientemente azuzado desde las tribunas que pregonan el evangelio neoliberal, ha llevado a que la gente esté dispuesta a presarle dinero al gobierno alemán a un precio del 2,8 por ciento anual, mientras que a España se le exige, a día de hoy, un 5,4. Por eso se habla en los telediarios y en las páginas económicas de que "la prima de riesgo se ha disparado hasta los 260 puntos básicos". El lenguaje tecnocrático, como el de los antiguos predicadores, lo que persigue es asustar y manipular al pueblo llano haciéndole creer que no está capacitado para entender las altas cuestiones que le afectan. Pero un punto básico, queridos amigos, no es más que la modesta centésima de toda la vida. Y nótese, por otra parte, el comportamiento irracional a que conduce el miedo, porque comprar deuda alemana al 2,8 significa perder dinero en términos reales, si tomamos en cuenta la inflación y los impuestos que hay que pagar por los intereses recibidos.
El presidente del BBVA, Francisco González, ha dicho en la Universidad Menéndez Pelayo, tomando como punto de partida la prima de riesgo, una barbaridad que le descalifica. Según él, cada cien puntos básicos que sube la prima de riesgo de la deuda española le cuestan a nuestra hacienda pública la friolera de 12400 millones de euros en intereses anuales. Esto es falso de toda falsedad.
Veamos. Actualmente, hay unos 700.000 millones de deuda pública en circulación, que tienen un coste medio del 3,5 por ciento anual y a los que no afecta para nada la famosísima prima de riesgo.¿Por qué no les afecta? Pues porque son títulos ya emitidos a un determinado tipo de interés, que es inamovible para toda la duración de dichos títulos, duración que puede oscilar entre tres meses y treinta años. En todo caso, esa referencia -extraída de las cotizaciones en el mercado secundario de deuda pública- afectará a los títulos que hayan de emitirse a partir de ahora. Resulta que, entre amortizaciones y nuevas emisiones, el Reino de España puede necesitar este año unos 100.000 millones. Y resulta, además, que muchos de los títulos que se amortizan están pagando intereses más altos que los que se pagan a día de hoy, a pesar de la prima de riesgo. De modo que cien puntos básicos( que es un punto porcentual más) pueden suponer, como mucho, 1.000 millones más al año en intereses. Es una cantidad respetable, pero muy alejada de la que expuso en Santander el señor González. Para llegar a esos 12400 millones que él ha escrito en su pancarta necesitaríamos más de 10 años renovando y emitiendo nueva deuda con la prima de riesgo actual.
Lo que pasa es que la dichosa prima de riesgo, tan de moda últimamente, les viene muy bien como coartada a los poderosos de este mundo, abanderados de un programa de recortes de derechos y prestaciones, sacrificios, subidas de impuestos indirectos y privatizaciones para que paguen la crisis los pecheros de siempre. Dice el señor González que España no puede asumir una prima de riesgo como la actual. Pero lo que de verdad no puede asumir España es el "morrazo" que gastan ciertos tipos que están en sus puestos de relumbrón no por los principios constitucionales de mérito y capacidad, sino gracias al dedazo de sus amigos, y encima se adjudican a sí mismos unos sueldos anuales que multiplican por 600 ó 700 veces el sueldo medio de los empleados que tienen bajo su mando. Eso es lo que de verdad no puede asumir España.

martes, 31 de mayo de 2011

EL PAISAJE DESPUÉS DEL BATACAZO DEL PSOE: NI CONGRESO EXTRAORDINARIO NI PRIMARIAS, SINO CONSPIRACIÓN PALACIEGA

Los resultados obtenidos por el PSOE en las elecciones locales y autonómicas del 22 de mayo vienen a confirmar el gran error estratégico cometido por ZP hace ahora un año. En aquel momento debió negarse a los ajustes irracionales e injustos que le exigían los mandamases de la UE y el FMI. Esa negativa habría desembocado, como es lógico, en unas elecciones anticipadas de las que probablemente habría salido también una derrota socialista, pero al menos Rodríguez Zapatero y los integrantes de su Gobierno no habrían quedado como unos traidores a sus propios principios y promesas electorales.
Pero parece que el leonés no es capaz de escamentar y ahora acaba de cometer otro grave error que desprestigia aún más su figura como gobernante. En lugar de convocar un congreso extraordinario del PSOE para elegir una nueva Ejecutiva y un nuevo Secretario General, se ha plegado a la maniobra urdida por Rubalcaba y los llamados "barones" regionales para encumbrar al Vicepresidente por el método poco democrático de la aclamación. Y en lugar de convocar las elecciones generales para el otoño (acabando así cuanto antes con la agonía), se empeña en agotar la legislatura hasta marzo del año que viene.
Es muy posible que Rubalcaba, tanto en la hipótesis de unas primarias como de un congreso extaordinario, hubiera salido triunfador. Pero si tan seguro estaba de esos "miles de dedazos" que reclamaban su liderazgo ¿por qué no ha dejado que fueran las urnas, el voto libre y secreto de los militantes, quienes decidieran ese destino para el que tan vocacionalmente parece sentirse llamado? Porque es mejor asegurarse el mando mediante una conspiración palaciega que salir a campo abierto y quedar al albur de lo que puedan decidir a solas con su almohada los 220.000 socialistas llamados a votar en las primarias.
Lo curioso del caso,lo asombroso, es que Rodríguez Zapatero, que ya lo tiene todo perdido y que ya está amortizado, se haya prestado a una maniobra que pasará a la historia del PSOE, tanto por la inteligencia, sagacidad y arrojo de quien la ha diseñado y ejecutado como por la cobardía de quienes no tuvieron el coraje suficiente para enfrentarse a ella. ZP incumple su promesa de celebrar unas primarias con todas las de la ley y queda reducido a la condición de rehén, casi un pelele, en manos de Alfredo Pérez Rubalcaba, que se hace con todo el poder en esta nueva situación de bicefalia hasta que se celebren los comicios.
También llama la atención la facilidad con que Carmen Chacón se ha dejado derrotar por los conjurados. Puede que, en la hora decisiva, le haya faltado el carácter que le sobra a su rival o puede que haya sentido el vértigo de tener que llevar adelante una campaña en contra de todo el "aparato" del PSOE. Pero no dejemos de lado la posibilidad de que su retirada sea el fruto de un cálculo maquiavélico. Porque entra dentro de lo posible que Rubalcaba, en sus negociaciones con los "barones", se haya comprometido a retirarse si fracasa en su tarea de salvador, es decir, si no consigue al menos los 125 diputados que consiguió Joaquín Almunia en las elecciones del año 2.000. En ese caso, el PSOE podría llegar a su próximo Congreso, previsto para el verano de 2012, con al menos cuatro o cinco aspirantes a la Secretaría General, entre los cuales podría tener muchas probabilidades de éxito la actual ministra de Defensa, si sabe jugar sus bazas.

sábado, 21 de mayo de 2011

JORNADA DE REFLEXIÓN: ESTAMOS TOCANDO EL FONDO

Escribo esta columna cuando faltan pocas horas para que se abran los colegios electorales y menos horas aún para que vaya a darme una vuelta por la Puerta del Sol. No me hago muchas ilusiones con respecto a los frutos concretos que pueda conseguir este movimiento presuntamente espontáneo -Democracia real ya,se autodenominan a sí mismos- surgido durante la campaña electoral, pero quiero echarle un vistazo con mis propios ojos.
Hay muchos motivos para la frustración,para la indignación,para la decepción,incluso para la desesperación. Y quizá todos esos motivos pueden sintetizarse en un solo: tenemos todo el derecho a la libertad y la búsqueda de la felicidad, pero la cruel realidad nos cierra todos los caminos posibles. Nos vemos abocados a un horizonte sin esperanzas, un futuro en el que, tal vez, acabe imperando la ley de la selva, la ley del más fuerte. ¡Qué lejanas y utópicas nos suenan hoy aquellas palabras que inspiraron la Revolución Francesa: libertad, igualdad, fraternidad!
De entre todos los motivos para la indignación y la frustración, yo quiero destacar uno. No creo que sea el más importante, pero lo hago porque hay un responsable del mismo, con nombre y apellidos. Entre fallarle a la gente o fallarle a los "mercados", José Luis Rodríguez Zapatero, hace ahora justamente un año, eligió fallarle a la gente. Y eso que en su gran noche de gloria, siete años atrás, había prometido muy solemnemente: el poder no me va a cambiar, no os fallaré. Puede que ZP lleve razón cuando dice que con su "traición" salvó a España de caer en las garras del "rescate" a manos de la UE y el FMI. Puede que ahora estuviéramos con el dogal al cuello, puesto por nuestros propios "socios", dogal que nos acabarán poniendo de todos modos. Pero al menos tendríamos alguien de quien poder decir: en la hora cumbre de su vida, supo actuar con dignidad. Es mejor ser pobres y tener alguna esperanza que ser igualmente pobres y además desesperanzados.
Cuando era joven e indocumentado, como ya dije en la columna anterior, creía en el fondo de mi corazón que el nivel de autoexigencia ética de las gentes que se situaban a la izquierda del espectro político era mayor que el de las gentes de la derecha. Una de las más duras lecciones de la vida ha sido el tener que aceptar que el material con el que estamos hechos todos es el mismo. Hoy no creo que el material con que están hechos los de la acampada en Sol sea mejor que el material con que están hechos los que se quedarán en su casa y mañana acudirán cívicamente a depositar su voto en las urnas. Pero aun así, acudiré al llamado "kilómetro cero" y por un momento sería feliz si pudiera escuchar a toda pastilla por la megafonía no consignas ni recomendaciones ni instrucciones, sino sólo estos versos de Pablo Neruda,que me hicieron llorar un día cuando los escuché en las voces de Olga Manzano y Manuel Picón:

Mi lucha es dura y vuelvo con los ojos cansados,/a veces, de haber visto la tierra que no cambia,/pero al entrar tu risa, sube al cielo y me busca/y abre para mí todas las puertas de la vida.

jueves, 5 de mayo de 2011

EL PARO Y LOS "BIN LADEN"

El pasado miércoles hemos conocido los datos del paro registrado en las oficinas del Instituto Nacional de Empleo. Os ofrezco aquí el texto íntegro de la columna que escribí por invitación de mis amigos de DIARIO DE ALCALÁ. Una vez escrita, hube de recortarla por razones de espacio, pero la versión que sigue es la original.

EL PARO Y LOS “BIN LADEN”

Cuando yo era joven e indocumentado la percepción que tenía del paro era la misma que tienen esos inconscientes que van a la guerra creyendo que aún no se ha fabricado la bala que ha de matarlos. Cuando era joven cambiaba muy a menudo de empresa y cada nuevo empleo era un poco mejor y un poco mejor pagado que el anterior. Y así fue hasta que hace unos años –ya mayor, pero igualmente indocumentado- fui invitado a viajar a esa tierra de nadie que conocemos con el nombre de prejubilación. En el fondo de mi corazón seguía convencido de que me acompañaría la misma “baraka” que disfruté en mis años mozos, pero el paso del tiempo me ha enseñado el intenso frío que hace por ahí fuera, como me decía hace unos días el presidente de los empresarios del Corredor del Henares.
Abril nos ha concedido un pequeño respiro, pero la única defensa posible contra ese puñetazo en la boca del estómago que son los casi cinco millones de parados es no creernos la cifra. Confieso que soy uno más de los que no se la creen, pese a ser yo mismo uno de los ateridos por el frío reinante. En todo caso, sea cual sea la cifra real de desempleados, creo que se está cumpliendo a rajatabla una de las profecías más sombrías que se hicieron cuando todo era entusiasmo por la moneda única (yo también estaba entre los más entusiastas: ya ven que lo de indocumentado no lo digo a humo de pajas). “Este corsé me está matando”, se quejaban nuestras bisabuelas al oído de sus compañeros de baile. El euro es en nuestros días el corsé que nos está matando a todos, porque los ajustes que antes hacíamos por la vía casi indolora de las devaluaciones ahora tenemos que hacerlos por la muy dolorosa del paro.
El día 4, durante la sesión de control en el Congreso, el Jefe del Gobierno volvía a quejarse porque el Jefe de la Oposición le critica y le critica sin ofrecer propuestas. He aquí una, ahora que se está en pleno esfuerzo por sacar a la superficie la economía sumergida: fíjese una fecha de caducidad para los billetes de 500 Euros, a los que en su día se adjudicó el muy inspirado mote de “Bin Laden”. Puesto que no son aceptados como medio de pago en prácticamente ningún sitio y poseerlos ( y no digamos deshacerse de ellos) es un quebradero de cabeza, lo mejor es suprimirlos y obligar a que se cambien por otros más pequeños, de 50 ó 100 euros cómo máximo. Este paso obligado por ventanilla sería recibido por algunos casi como una confiscación, puesto que los sabuesos de la hacienda pública estarían esperando con la escopeta cargada, como el cazador al acecho. Pero, si el dinero es la grasa consistente que necesita el engranaje económico, lo que no podemos permitirnos es el lujo de que una buena parte del dinero siga fuera de la circulación.

miércoles, 27 de abril de 2011

ES SÓLO FÚTBOL, AMIGOS: DISFRUTÉMOSLO

Escribo esta nueva entrada, después de tantos días de ausencia, movido por el ambiente previo al tercer Real Madrid-Barcelona FC y cuandó sólo faltan unas horas para que la pelota comience a rodar por el césped del Bernabéu. Debo decir -y me habría gustado llevar la cámara conmigo para poder mostrárosla- que la imagen que más me ha gustado en estos últimos días es la de un balcón alcalaíno en el que ondeaban juntas las banderas de ambos clubes. Quizá es una familia con el corazón "partío", quizá están haciendo una proclamación de lo mucho que se deben el uno al otro y de lo mucho que hacen juntos por el fútbol, o quizá lo que nos están diciendo es que lo que importa es el juego, la felicidad del juego, y que ambos merecen ganar y pueden ganar en función de cómo vayan las cosas.
Es todo una pura cuestión de centímetros. Un centímetro más a la derecha y el "obús" enviado por Pepe al palo habría ido a la red. Un centímetro más atrás y Pedro no habría incurrido en el fuera de juego que invalidó el gol azulgrana en Mestalla. Un centímetro menos de estirada y Casillas no habría podido salvar a su equipo, como acostumbra. Los centímetros y los milímetros marcan la diferencia entre la vida y la muerte, entre la victoria y la derrota, entre la gloria y el infierno. ¿Qué sentido tiene esta pelea de gallos entre entrenadores, aficiones, jugadores y prensa si al final puede ganar cualquiera y la cuestión va a decidirse por unos centímetros?
Lo que debería importarnos es ver un buen partido de fútbol, como el de Mestalla, un partido limpio, sin marrullerías, sin errores arbitrales, un partido para disfrutar, como los que disputábamos interminablemente en el patio del colegio. Es de estúpidos desear la victoria aunque sea en el último minuto y de penalti injusto. Es de idiotas no reconocer que el adversario tiene tantos merecimientos o más que nosotros. Es de obtusos no comprender que lo que de verdad vale la pena es que ambos contendientes ofrezcan un espectáculo a la altura de las expectativas despertadas y que la victoria o la derrota son sólo accidentes de un camino que viene de muy atrás y se prolongará aún más tiempo del que podemos imaginar. Es fútbol y sólo fútbol: disfrutémoslo, amigos.